Se ha producido un error en este gadget.

sábado, 8 de octubre de 2011

Deltoya

Vino como un fuerte viento, primer contacto, tocado y hundido.
Yacía en el suelo, frío, devanecido, perdido. Un acorde menor siendo arpegiado mientras se abre su mirada.
Ahí estaba él, asustado de su propio miedo. Tenía la mirada perdida en un punto infito para su corazón, pensar no era la mejor opción.
Fuera de sí, blanco era el color elegido, en tercera persona, sus memorias iban pasando una a una. El blanco ardía, llamas azules redujeron su vigilia:
-I'm just messing around...- Interrumpió una voz suave y grave a su vez.
-Las palabras son insuficientes, la emoción no ha llegado a su destino.
Encontraba indescifrable su propia mente, un sueño hecho de la mano de la mentira y confusión. Tan solo sabía que las flores iluminaban al sol, y sol enfriaba su dolor.
Como una onda sinoidal el sonido iba de un lado al otro de su cabeza. Sus pupilas, para entonces reducidas, enfocaron la tierra, el fuego, y una amplia calle de arenisca. Había vuelto a su origen y final, a librar la doble batalla.
Sus compañeros lo levantaron, con prisa y cuidado, se apostaron en la primera barrera. No era una situación fácil. Como siempre, las voces eran censuradas por el incesante ruido de los misiles y explosiones.
Aún así, él seguía dolido, tuve suerte de nos ser herido en su físico, pero dentro de él se urdía el peor final.

-No fue fácil cruzar la calle.- Comentaba uno de sus compañeros.
-Cruzar la calle no ha sido suficiente para acallar el caos.- Dijo él desde su némesis.

Segundo contacto, una espada helada le atraviesa quemando su cuerpo, tocado y hundido.
Cayó boca arriba, grabando en sus ojos las siluetas de sus compañeros haciendose gigantes. El piano tocó la nota más grave. Distorsión.
Negro fue el color elegido, en primera persona, su alrededor se desvanecía en tiras de color oscuro mientras los ángeles negros le redeaban.
Un punto rojo en el centro se hacía cada vez más grande, cada vez más verde. Se acercaba.
No era frío, no calentaba los dedos, solo fluía por todo su cuerpo, y entonces, la vida.
Sus ojos se abrieron, las pupilas aumentaron, el iris iluminaba sus pasos. Las emociones se habían liberado, se sentía libre. Ella estaba ahí, ellos, ellos y ellos también. Estrellas, mar, hierba, el árbol. No faltaba nada.

-He vuelto, ya estoy aquí, vivo y muerto.- Dijo esbozando la sonrisa que tanto añoraba.

Navegando sin rumbo
dejando atrás el mundo.
Si quieres espera por mi
no olvidaré tu color carmesí.



Bliss

1 comentario:

  1. Me ha puesto los pelos de punta, en serio. ¡Menuda intensidad!
    Aún estoy temblando !

    ResponderEliminar

incursiones